ARTIST STATEMENT

Fortunately or unfortunately, I have had a formal artistic training. However, there is one aspect of it which has been decisive in the development of my career and it is that, almost unintentionally, I have fused photography, painting and sculpture.

The interest I have always had in painting and architecture originates in the same source that my wish to draw near to photography springs from. In fact, the artists who have the strongest influence on my work are photographers or artists who work with photographic images.

The manner in which I have been working in recent years basically consists of manipulating photographic images I myself create, which I then process electronically. The images resulting from this method are then painted or printed with silkscreen frames. That is, I use this tool, the frame, as one of my paintbrushes.

Despite printing repeatedly, I have not produced numbered series or editions up to now. The works have always been individual modules, which, joined on a single surface, establish their own resonance.

They are really images of the city, urban landscapes of the place where I find myself. They act as a frame, as ongoing reflections on a life between the domestic and the urban, as a sort of approach to the things which surround me. Like a zoom lens or a movie camera, my vision generally moves between the general and the particular and vice-versa, with neither a logical nor a consecutive chronology. At times, this technique unleashes a fairly meticulous approach to the objects and the portrait. On other occasions, the lens opens and I pause to observe the architecture of things. In short, my work is a constant exploration of the actual city which surrounds us.

 

Debo reconocer que mi formación como artista ha sido tan convencional como la de muchos de mis contemporáneos. La constante ha sido usar la multiplicidad de medios a mi alcance y sus increíbles potencialidades, que en lo personal, me abalanzaron sobre otras alternativas de la forma y reflexiones complejas sobre los contenidos. Desde muy temprano se incrustó la fotografía en mi carta de navegación, complementando como factor estructural mi pintura y mi relación con el espacio y los objetos.

El interés que siempre he tenido por el espacio pictórico y arquitectónico, tiene origen en la misma fuente de donde brotó la necesidad de aproximarme a la fotografía. De hecho, los artistas que mayor influencia han tenido sobre mi obra han sido fotógrafos o artistas que trabajan con el universo de las imágenes fotográficas. Esta preocupación deviene del hecho de que mi búsqueda no ha dejado de girar en torno a las condiciones del ‘habitar’ y su efecto sobre la ‘memoria’.

La manera como he venido trabajando durante los últimos años, consiste básicamente en captar y valorar imágenes fotográficas que yo mismo produzco, para luego manipularlas y procesarlas por múltiples medios. El producto de esta operación termina por hablar desde la pintura o los impresos con chanflones de serigrafía, extendiendo las posibilidades comunicativas de mi propuesta dentro de la potencia de la reproducción única en serie. El Chanflón para mi es tan válido, hoy por hoy, como la misma cámara o la brocha que soportan mi propuesta. Sin embargo, a pesar de imprimir repetitivamente, no he producido hasta ahora ediciones o series numeradas, han sido siempre módulos individuales que juntos en un mismo soporte establecen su propia resonancia.

Son realmente imágenes de ciudad, paisajes citadinos de lugares por donde paso o me quedo. En todos los casos, enmarcan reflexiones constantes entre lo doméstico y lo urbano, como una suerte de método existencial de mi accionar en el arte, permitiéndome establecer una relación directa con los elementos que me rodean. Mi visión, igual que el zoom fotográfico, o mejor, como la cámara de cine, transita incansablemente entre lo general y lo particular, sin cronología lógica o consecutiva. En ocasiones, se desata un acercamiento casi minucioso a los objetos y a los sujetos, aparecen retratos de gente y también de cosas; otras veces la lente se abre y me detengo en la arquitectura que permite que estos objetos y sujetos se relacionen entre sí. En definitiva, mi obra es una indagación constante del espacio vital, los lugares donde ocurre mi vida.

Juan Raúl Hoyos